¡Cuánto dolor!
La vida hecha un despojo
y un tango que no para de sangrar.
Una noche como una abrupta caída interminable,
cada palabra un alejamiento del suelo.
Quiero estar bien.
A la vuelta de cada vagón
hay un par de ojos
en los que reposar. Una mirada tierna,
una profundidad
y una invitación a volar.
¡Cuánto dolor ver la vida
delante mío y no elevar!,
es un pozo profundo de agonía
y putrefacción, con una cama, una frazada
y ninguna canción
me ahogo, me pierdo,
me entierro y luego ¡¡ qué !!
qué maldición.-
(ya pasará)..
Escrito hace mucho tiempo atrás en algún lugar de nuestra Tierra.-
y publicado en la Ciudad del Buen Ayre un Lunes 02 de Agosto del 2.021.-
No hay comentarios:
Publicar un comentario