En un edificio nació la idea y en élla se desarrolló la concepción de la realidad. Las estrellas girando a su alrededor como en una suerte de Galaxia Láctea. Subían y bajaban rayos de ensueño y en grande crecían como un rollo de cartulina.
Pero como tal, embebida en un éter combustible de baja toxicidad, bastó una sola chispa de aire carnal y buéh, encendió la caída.
Todo se desmorona sin La Realidad a la que tanto aluden los demás.
Afrontar eso que llaman realismo es como chupar un clavo oxidado, no deja de resultarme atractiva la afronta pero a todas luces se contrapone con el interés ensoñador de viajar.
Y a todo esto está Astrid que me desorienta y que yo también lo hago con ella.
Es como estar en la cima del Aconcagua con las alas listas para volar y comenzar un descenso a pie.
Es un semen mal aprovechado, es un sueño olvidado en donde al instante que nos despertamos descubrimos una sonrisa en nuestro rostro.
08/07/2.003
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